El correcto mantenimiento de todas las etapas de la instalación es imprescindible, para evitar el crecimiento y dispersión de la Legionela.

Tenemos dos normativas vigentes en Cataluña, el D 352/2004 y el RD 865/2003, donde en el anexo 3,4,y 5 de éste último, se describen que tenemos que hacer con respecto al mantenimiento, limpieza y desinfecciones y con qué frecuencia se ha de actuar. También hay la Guía Técnica y la nueva norma UNE 10000030 que complementan algunos aspectos de estas leyes.

Siempre que hagamos actuaciones en nuestras instalaciones, tendremos que cumplimentar las hojas de registro correspondientes a nuestro plan de autocontrol.

Los sistema de agua caliente nos permiten la producción y distribución de esta. Este tipo de instalaciones disponen de acumuladores donde el agua se acumula en una temperatura de consigna y se distribuye después por la instalación a demanda de los usuarios. El agua no consumida retorna de nuevo hacia el depósito. Este retorno tiene que estar por encima de los 50 °C y hay que controlar las temperaturas, ya que sí este volumen de agua no se mantiene a esta temperatura, puede favorecer el crecimiento de la legionela.

En el anexo 3 se nos indica:

hay que revisar la instalación para verificar el buen funcionamiento, su buen estado de conservación, limpieza y desinfección.

una vez al año se tiene que hacer una limpieza y desinfección de toda la instalación.

una vez al año se realizará una revisión anual de toda la instalación. Hay que reparar o sustituir cualquier componente que presente un deterioro o no funcione.

trimestralmente, se hará una revisión visual del estado de conservación y limpieza de los depósitos.

mensualmente, se hará la revisión visual de todos los puntos finales de la red (grifos, alcachofas de duchas), hay que desmontar y hacer el mantenimiento; se purgarán las válvulas de drenaje de las cañerías para evitar estancamientos de agua (hay que poder vaciar toda la instalación rápidamente); se tiene que controlar la temperatura a lo largo del año de todos los grifos y duchas. La temperatura tiene que ser mayor o igual a 50 °C.

semanalmente, se tendrán que purgar los fondos de los depósitos y se abrirán los grifos y duchas que no se utilicen para hacer correr el agua.

diariamente tendremos que controlar la temperatura de los depósitos acumuladores que tienen que estar por encima de los 60 °C.

Es muy importante, evitar estancamientos del agua y en caso de que se detecte la presencia de suciedad, incrustaciones o sedimentaciones, se llevará a cabo un tratamiento preventivo de limpieza de la instalación.

Todas estas operaciones las debe realizar personal suficientemente cualificado.