El riesgo de contraer la Legionelosis dependerá del tipo e intensidad de la bacteria a la que estemos expuestos, así como en el estado de salud de la persona afectada. Evidentemente, en personas inmunodeprimidas, diabéticas, enfermos con enfermedades pulmonares crónicas, fumadores, alcohólicos..se incrementa este riesgo de manera importante.

 

La enfermedad se adquiere principalmente en dos ámbitos:

 

1. comunitario

2. hospitalario (llamado también nosocomial= infecciones en hospitales).

 

La tasa de ataque en la población en general (número de personas enfermas/número de personas expuestas) en los brotes de legionella es de 0,1 a 5% en la población general según la OMS. La tasa de mortalidad, si no se administran los antibióticos adecuados) puede ser del 15 al 20%.

 

En los casos nosocomiales, la frecuencia es de entre el 0,4 al 14% y si no se da el tratamiento necesario la tasa de mortalidad puede ser del 40 y hasta del 80% en pacientes inmunodeprimidos.

 

Principalmente es la Legionella Pneumophila la principal responsable de la legionelosis. La Legionella pneumophila serogrupo 1 i serogrupo 6 son las que ocasionan más del 80% de los casos de legionelosis.

 

¿Como se trata la legionelosis? Por lo que hace referencia al tratamiento de la enfermedad en humanos, la eritromicina es uno de los antibióticos más eficaces. También la fluoroquinona, aztrocicina, claritromicina y la rifampimicina. Este último antibiótico se suministra como segundo antibiótico en pacientes que presentan una contaminación mixta y permite obtener una buena actividad sobre los Streptococcus pneumoniae.

 

Cuando hablamos de la Fiebre de Pontiac, otra de las formas clínicas de legionelosis, ésta no precisa de tratamiento.

 

Es determinante, para el control de la enfermedad conocer exactamente el serogrupo, especie y tipo de microorganismo de Legionella a la que nos estamos enfrentando. Para ello, la epidemiología clínica tiene una importancia vital.